martes, 19 de febrero de 2013

Ferdinand Porsche, padre del Volkswagen



el motor de combustion interna era poco más que una idea en 1875, cuando nació Ferdinand Porsche en la localidad austríaca de Maffersdorf (hoy en la República Checa). En realidad, había buenas razones para creer que el «coche sin caballos» sería impulsado por electricidad o vapor de agua.

desde los 22 hasta los 55 años trabajó como asalariado en diversas Compañías. Su logro más destacado durante este período fue un vehículo compacto para tres pasajeros que causó sensación en la Exposición de París de 1900. Los cubos de las ruedas delanteras contenían sendos motores eléctricos de dos caballos y medio, capaces de impulsar el vehículo a una velocidad de sesenta kilómetros por hora, y por primera vez en la historia automovilística, frenos a las cuatro ruedas.

en 1930 decidió independizarse y abrió un estudio en Stuttgart para desarrollar diseños de motores e ideas para otras Compañías. La Oficina de Construcciones Porsche (Dr. Ing. h.c. F. Porsche GmbH, Konstruktionen und Beratungen für Motoren und Fahrzeugbau), que empezó con diez amigos, era al principio una empresa muy modesta. El espacio disponible resultaba insuficiente, para salir adelante Porsche tuvo que pedir dinero prestado, y los sueldos se pagaban cuando era posible, a veces de manera fragmentaria. Sin embargo, de tan modesta oficina salieron algunos modelos que hicieron época. Uno de los primeros fue una versión revolucionaria de la suspensión de barra de torsión, sistema que Porsche y su proyectista jefe, Karl Rabe, perfeccionaron para reemplazar la pesada suspensión de ballestas o muelles en espiral de los coches anteriores. Tal sistema se vendió a Morris, Citroën, Standard, Volvo, Alfa Romeo y otras Compañías. No menos originales fueron los planos que trazó para el futuro «coche popular». En primer lugar, su motor se refrigeraba por aire. Además estaba colocado tan atrás del conductor que sobresalía del eje trasero. Los cuatro cilindros estaban apareados horizontalmente, lo cual constituía otra innovación radical y un anticipo de la disposición básica que se ha adoptado desde entonces en todos los automóviles Porsche.

encontrar quién estuviera dispuesto a producir este coche en serie resultó empresa mucho más difícil que diseñarlo. Cuando Hitler fue nombrado canciller, en junio de 1933, Porsche vio la oportunidad porque el Führer, en sus campañas anteriores, había prometido apoyar la industria automovilística alemana. Consiguió una audiencia con Hitler, y pocos meses después le presentó un memorándum sobre el futuro Volkswagen. Porsche y sus colaboradores encargaron piezas a distintas Compañías y las montaron en el garaje de la casa de Porsche, que ensanchó y convirtió en taller. En 1936 estaban listos los primeros prototipos para las pruebas, y se presentaba el problema de la producción en serie. La meta oficial era millón y medio de Volkswagen, pero en aquella época no había en toda Europa ninguna fábrica capaz de hacer salir tantos automóviles de sus cadenas de montaje. Con el fin de estudiar cómo lo habían resuelto los estadounidenses, Porsche hizo dos viajes a EE.UU. Mientras tanto, se llevaban a cabo experiencias con una serie de pre-producción de treinta Volkwagen por carreteras de montaña y por un total de más de dos millones de kilómetros, la prueba más completa a que se había sometido hasta entonces un coche en Europa. Como resultado se autorizó la producción, y en mayo de 1938 se inició la construcción de una fábrica cerca del pueblo de Wolfsburg.

cuando ésta se terminó, en octubre de 1939, había estallado ya la II Guerra Mundial. La factoría se entregó al ejército, y Porsche fue nombrado presidente de la Comisión de Blindados del Ministerio de Producción de Guerra. Entonces adaptó el Volkwagen a las necesidades militares para producir el Kübelwagen, coche de reconocimiento parecido al jeep, cuyo motor refrigerado por aire resultó valiosísimo tanto en las estepas rusas como en el desierto norteafricano. Una adaptación más ingeniosa aún fue su Schwimmwagen, vehículo anfibio impulsado por hélices, del cual se construyeron más de 17.000 unidades durante la guerra. Mientras tanto, la pequeña Oficina de Construcciones Porsche en Sttutgart se convirtió en un negocio importante, con su propia fábrica.

había sido un destacado colaborador de la industria armamentística nazi y además utilizó mano de obra forzada en sus fábricas, de modo que al final de la guerra fue arrestado, primero por los estadounidenses, que lo pusieron en libertad a los pocos meses, y luego por los franceses, que lo tuvieron preso casi dos años. Durante ese confinamiento, fue forzado a trabajar en diseños para Renault, del que saldría el futuro modelo 4CV. Su fábrica de Sttutgart fue confiscada por las autoridades de ocupación, y cuando por fin quedó libre, en 1947, no tenía un centavo. Con todo, al poco de recuperar la libertad ya estaba trabajando en un modelo deportivo que fue el precursor de los aerodinámicos Porsche actuales. Al año siguiente la Compañía Volkswagen se rehizo e inició la producción, pagándole al inventor una regalía por cada coche fabricado. En pocos años facturaban una fortuna.

en 1950, el día que cumplió 75 años lo celebraron en Sttutgart con el primer rally de automóviles Porsche. Cuatro meses después fallecía Ferdinand Porsche. En 1999 fue nombrado ingeniero automovilístico del siglo XX, a título póstumo.

ronronea: levina

15 maullidos:

DRACO dijo...

me ha recordar a albert speer, "el arquitecto de los nazis", quien también puso su gran talento al servicio de hitler. él luego tuvo que perdin perdón por los crímenes cometidos.
ha sido un gran post sobre ferdinand porsche.
besos

levina dijo...

Draco, Porsche no fue un artífice del nazismo, pero indudablemente se benefició del conflicto, lucrándose y contribuyendo al esfuerzo de guerra nazi. Por otra parte, sus inventos revolucionaron la industria del automóvil, y tras la guerra generó riqueza y puestos de trabajo en su país, hasta la actualidad (vamos, que no acabó el dinero en Suiza y los empleados en el paro, como suele ocurrir en España). Estoy curiosa por los comentarios, a mi esta historia me produce una enorme perplejidad moral, no sé si pesan más sus errores o sus aciertos

natsnoC dijo...

Hola, levina, lo que desde luego tiene pinta es de que era un apasionado de la ingeniería. Lo cierto es que en eso los nazis fueron muy muy buenos, rodeándose de gente que hicieron de ellos, gracias a las revolucionarias máquinas, la potencia militar más temible de la época.

Pero como miles y miles de compatriotas, no sólo no parece que fuera demasiado crítico con el nazismo, sino que además se lucró con ello.

TORO SALVAJE dijo...

Todo un apasionado.
Y parece que un genio.

Besos.

Chuan Che Tzú dijo...

Hola: Una pequeña reflexión: aunque admiro la capacidad de trabajo de aquellas personas que tienen un espíritu "empresarial" (del que yo carezco); no puedo dejar de pensar que, simpatizante o no del nazismo, lo que sí está claro es que no podía desconocer el empleo de mano de obra forzada en sus fábricas.

Me da por pensar que lo que "los mercados" desean hoy en día, es una vuelta a esos usos que producían, claro está, pingües beneficios a costa de la libertad y la dignidad de las personas.

Y me acuerdo de otras grandes fortunas de la época (desde Ford, hasta Hugo Boss) que forjaron pequeños imperios sobre las espaldas de trabajadores forzados y esclavos.

Me gusta vuestro blog. Ignorar la historia, ya se ha dicho, es condenarse a repetirla. ;)

Ico dijo...

Lo cual nos enseña que la ciencia no tiene moral sino que depende del uso que se haga de ella y de las manos en las que caiga..
un saludo.

miquel zueras dijo...

El inventor del popular "Escarabajo" que junto al Citroen Dyane fue el coche más popular de mi niñez. Creo que Porsche fue algo así como el Tucker de los nazis, lástima que empleó mano de obra esclava como Hugo Boss (Don´t imitate...) Maullidos. Borgo.

Kate Walker dijo...

Cierto Levina, una no sabe cómo encauzar la sorprendente capacidad para crear e innovar y los medios utilizados para llegar a ésta...
La Kate Andarina

Lucía_lamiradadeluci dijo...

Me apasiona el ingenio de este hombre pero odio la falta de ética...Muy interesante la historia, aunque un poco inquietante. Me he puesto a pensar en todas las "grandes empresas" que nos rodean, que detrás tienen nombres simpatizantes de estos movimientos extremos (estoy segura de que en España encontraríamos muchos ejemplos y me j... joroba).
Un besote

Javi Signum dijo...

Todo un crack! No sabía que este tipo fue el que de alguna manera fundó Wolkswagen. Que pena que detrás siempre nos encontramos la presencia desagradable de algún tirano.
Besos.

UTLA dijo...

Hola maslama,

No sabría decir si era buena o mala persona. En todo caso pagó por sus culpas con creces (por las que pudiera ser responsable y por las que no).

Seguro que fue muy buen técnico, de ahí que tanto alemanes y franceses se lo rifaran.

Es triste descubrir que alguien solo es un buen técnicno, pero descubrir que como persona no valia nda... No se si es el caso de este señor.

¿ Para cuando un artículo del verdadero padre de la automoción Karl Benz ? ;->

Gracias por traernos estos detalles de la historia.

Un abrazo y un ronroneo maslama.

levina dijo...

natsnoC, tal como imagino aquella época, Hitler pidió a Alemania un esfuerzo titánico para recuperar el país y hacer frente a sus enemigos, y logró que el país creyera en él y le siguiera. Lástima que parte de ese sacrificio fuera ahogar la conciencia y callar ante la violencia, la represión y el genocidio

Toro, un apasionado y un genio que tuvo que vivir una época francamente difícil, aunque la historia no entiende de excusas, sobre todo con un Holocausto por medio

Chuan, claramente lo sabía, resulta innegable. Otro tema es la comparación que haces con los tiempos actuales. Tengo impresión que en otros países (básicamente del norte de Europa) con Gobiernos competentes y razonablemente honrados la crisis no ha golpeado tan fuerte como en España. Puestos a repartir responsabilidades, personalmente apuntaría más bien a nuestra clase política, que es la responsable de regular las condiciones del empleo en este país

Ico, en la ciencia hay de todo, como en la vida, pero sin ella tendríamos una vida bien diferente, y no precisamente para mejor

Miquel, existe un equivalente soviético, el Lada Niva/VAZ-2121, con una ingeniería tan simple y genial como la del AK-47 de Kalashnikov, ambos se pueden reparar con un chicle y un trozo de alambre

levina dijo...

Kate, si aceptamos sin reservas que el fin justifica los medios, eso supondría aceptar por ejemplo los experimentos médicos que se hicieron en los Campos. Otro tema es que Porsche, como he mencionado, no fue artífice del nazismo ni del Holocausto, más bien se aprovechó de la situación para progresar (y no intento excusarle, sólo señalar que hasta para el mal hay grados)

Lucía, tengo sensación que las grandes fortunas de este país compran indistintamente políticos de derechas y de izquierdas, no hay más que ver la cantidad de ex altos cargos que, además de recibir su pensión del Estado (que ronda los 70.000 €) se han asegurado un retiro dorado, con sueldos millonarios, en los Consejos de Administración de empresas muchas veces privatizadas por ellos mismos

Javi, las ideas extremistas, y los tiranos que han colocado en el poder, fueron devastadores para Europa en el siglo XX. Y parece que no aprendemos la lección, aún hay quien no suelta la guillotina

SBP, a decir verdad yo tampoco sabría juzgarle, un hombre inteligente y con iniciativa y también un oportunista que medró gracias a la guerra y a la muerte. Parece que no se manchó las manos de sangre, pero puso su talento al servicio de quienes sí lo hicieron

Maeglin dijo...

Si caemos en el maniqueismo perlado de buenismo, hablando del blanco y el negro sin grises, habría que echar la culpa a los Aliados. En última instancia fue responsabilidad suya, que dejaron a la oligarquía empresarial nazi-friendly continuar sin precio moral con lo suyo... (Bayern, Volkswagen etc etc)

levina dijo...

Maeglin, la severidad de las medidas que tomaron los vencedores tras la I Guerra Mundial fue precisamente uno de los principales factores que alentaron el ascenso del nazismo y, en último término, el desencadenamiento de la II Guerra Mundial. Y si nos ponemos puristas, habría que preguntarse con que autoridad moral podrían los estadounidenses erigirse en guardianes de ninguna moralidad, tras Hirosima y Nagasaki