martes, 20 de noviembre de 2012

la muy santa y gloriosa Cruzada albigense (1209-1244)



durante el siglo XI surgió un grupo llamado cátaros, o albigenses. Se trataba de un movimiento religioso-cultural que propulsaba un nuevo orden social basado en el ascetismo. Sus ideas eran un poco extravagantes: creían que dios y el diablo se disputaban en constante batalla el control del mundo, y no comían nunca carne, considerada impura porque los animales se reproducían mediante el acto sexual. Por la misma razón no estaban de acuerdo con el matrimonio. Se referían siempre a Roma como «la ramera de Babilonia» y rechazaban abierta y públicamente los dogmas y sacramentos de la iglesia, sobre todo por considerar que quienes los transmitían no tenían autoridad para ello, a causa de su vida disoluta, corrupción e hipocresía.

estas ideas se extendieron por toda Europa Occidental, arraigando con fuerza entre los habitantes del Mediodía francés, especialmente en Languedoc, donde fueron adoptadas por un grupo de señores feudales vasallos de la Corona de Aragón.



a mediados de 1209, el Papa Inocencio III hizo un llamamiento a la Cruzada contra esta secta hereje. Organizó un ejército bajo el mando de su legado papal, el monje cisterciense Arnaud Amalric, y en agosto las tropas papales, formadas por medio millón de hombres, sitiaron Beziers, el gran baluarte albigense. Tras la toma de la ciudad, y mientras las tropas papales se dedicaban a la violación, la rapiña y la destrucción, el bueno de Arnaud tuvo una duda moral: ¿cómo distinguir a los cátaros de los católicos ortodoxos? La respuesta del Santo Padre fue contundente: «Mátenlos a todos. El Señor ya se encargará después de ver cuáles son los suyos».

dicho y hecho; herejes y católicos, ancianos y jóvenes, mujeres y niños fueron degollados por igual por el santo ejército cruzado de Inocencio III. Los relatos de aquella gesta pontificia cuentan que solamente en el interior de la iglesia de Santa María Magdalena los cruzados masacraron a casi siete mil personas. En su informe al Papa, el valiente, santo y honorable Arnaud anotaba: «Hoy, Su Santidad, veinte mil ciudadanos fueron pasados a espada, sin importar sexo ni edad».



por si acaso quedaba alguno vivo, Inocencio III decidió enviar a la región cátara a Santo Domingo de Guzmán, religioso español fundador de la Orden de Predicadores e inquisidor, quien puso todo su empeño en arrancar la confesión de sodomía a los cátaros supervivientes mediante un sistema harto cruel: se ataba a la víctima con las manos a la espalda y las piernas extendidas, y se le hacía descender sobre un falo de hierro candente, que se le iba introduciendo en ano o vagina, hasta que confesase. Ni que decir tiene que la mayoría de ellos confesaban lo que hiciera falta con la primera penetración del aparato, para ser a continuación ejecutados como herejes. Por cierto que este método de tortura, conocido como la chambre chauffe, fue utilizado para interrogar a los sospechosos de sodomía hasta 1816.


en Bram, por ejemplo, se arrancó a los prisioneros los ojos y se les cortó la nariz, sin excepción de edad o sexo; en Minerva fueron obligados a saltar vivos dentro de una inmensa hoguera; en Lavour se obligó a las mujeres cátaras a saltar al interior de un profundo pozo, para ser a continuación enterradas vivas bajo toneladas de piedras. Y todo esto en nombre de Cristo y de la religión católica. Para ser franca, cada vez me extraña menos que Pío XII y su iglesia apoyaran a los nazis e ignorasen deliberadamente el Holocausto durante la II Guerra Mundial; a fin de cuentas, ellos también llevaban siglos haciendo sus pinitos en tortura y genocidio.

más información:
Cátaros en España (planetasapiens.com)
La ruta de los castillos cátaros

ronronea: levina

18 maullidos:

TORO SALVAJE dijo...

Que gentuza, vamos... lo de a Dios rogando y con el mazo dando.

Entre todos los crímenes y genocidios que han cometido más la pederastia endémica que los caracteriza hay argumentos más que suficientes para ilegalizarlos y con la venta de su patrimonio indemnizar a todas sus víctimas.

Besos.

Juli Gan dijo...

En la zona de Navarra, Gipúzcoa y el Labourd, existieron -y aún sus descendientes- los agotes (Cabots en francés)no eran sino cátaros que huían de la escabechina. Siempre fueron tratados como apestados porque la iglesia se encargaba de maldecirlos y la gente de aislarlos. Menuda penitencia por entender la religión un poco diferente a la "oficial".


Chelo dijo...

Vaya una lección de historia que me acabas de dar.
Un abrazo

Mr. Dupin dijo...

Vaya post! Sumamente intenso!!! Em he quedado pasmado leyendo. Lamentable pero cierto.
Es una historia que impacta por ser parte de La Historia...

desdevaladilene dijo...

Impresionante y espantoso episodio...
Genial la entrada :)

Ripley dijo...

te acabo de descubrir gracias a tu comentario en tu blog. me ha encantado tu relato histórico. seguiré por aquí.

Lucía_lamiradadeluci dijo...

¡Qué barbaridad! Y todo esto en nombre de Dios... Esto tampoco lo enseñan en clase de religión, ¿eh?
¡Qué hipocresía tan grande hay en la Iglesia!
Un besote

DRACO dijo...

tal parece que no llegará a importar nunca lo que haga la iglesia católica, pues ésta siempre tendrá fieles que la apoyen.
besos.

Rosana Martí dijo...

Con la iglesia hemos topado.

Besotes.

Mascab dijo...

Había leido parte de la historia que aquí nos cuentas.

En numerosas novelas pasadas por mis ojos y mis manos, he sentido la rabia crecer contra la iglesia, sobre todo contra aquella iglesia inquisidora, soberbia, arrogante, poderosa, que crecía a través de imponer el miedo en los inocentes y analfabetos pueblos de lo que llegaría a ser europa.

Siglos después, como bien nos has contado, otro papa se vió poseído del mismo espíritu maligno que Inocencio III, Pio XII ayudó a los ejércitos nazi de todos los países seguidores de Hittler a exterminar a millones de hombres, mujeres y niños, simplemente con mirar para otro lado y no ver el humo de las hogueras.

Existe un sitio en el que entré una primera vez, siendo muy joven, y que me hizo vomitar a la salida (literalmente. Se me revolvieron tanto las tripas, que necesité potarlo todo), sucedió en la basílica del valle de los Caídos, ya los ángeles custodios, negros como la muerte y marciales como los soldados de la nueva inquisición, me llenaron de pánico y terror, las bóveda de los fieles a Franco siendo recibidos en la gloria del señor con todo su ejército, fué la gota que saltó de mi estómago hacia la garganta...no pude soportar tanta mentira miserable.

¿Cómo era posible que la iglesia permitiera esas cosas?

Quizás, porque la iglesia era la protectora de muchas barbaries similares a lo largo de su historia.

Desde entonces, quise aprender de la historia y enfrentarme a quienes utilizan los hechos hitóricos para cometer barbaries como la que tú expones hoy.

Hoy no te dejo ronroneos de placer, pues me voy indignada una vez más, a pesar de conocer la historia.
Emito maullídos desgarradores contra la semilla del caos...

miquel zueras dijo...

Siempre me ha interesado mucho el tema de los cátaros. El año pasado visité el castillo de Puivert, uno de sus últimos reductos, cuando me senté sobre un muro para que me hicieran una foto me sorprendió que era blando y es que lo habían rellenado con porexpán para rodar unas escenas de "La novena puerta". Así parecía que el castillo estaba más entero. Ronroneos. Borgo.

levina dijo...

Toro, sospecho que al final todxs somos rehenes de nuestras debilidades, y esas debilidades son precisamente la fuente inagotable de la que bebe la iglesia católica: el miedo, el dolor, la desgracia, la desesperación. Quizá por ello han colaborado y colaboran tan activamente a hacer de este mundo un lugar un poco más cruel

Juli, permíteme una puntualización, que te hago con toda humildad, porque creo que es fundamental: los cátaros no interpretan la religión oficial, la rechazan y reniegan de ella. A pesar de todas sus extravagancias y exageraciones hay que reconocerles ese valor y esa honradez, que al parecer no es tan frecuente hoy día, en la Era de las libertades. Conozco algunas personas que, intentando conciliar su moral con sus creencias, están atrapadxs en tremendas paradojas: «soy católico, pero más cristianx, creo en Cristo, pero no en la iglesia, pero sí en los mandamientos, pero no en las encíclicas.. y así hasta el infinito». La creencia en la Santa Iglesia Católica y Apostólica es artículo de fe, está formulada de manera explícita en el Credo católico, y rechazar a la iglesia es rechazar el catolicismo, por mucho apaño que se quiera hacer

sobre los agotes y las demás razas malditas de la península, el tema me resulta fascinante (lo echo al saco de post pendientes, que es enorme). ¿Cómo son los descendientes de los agotes? ¿tienen una cultura propia? ¿qué piensan sobre sus raíces?

Chelo, me gusta mucho la Historia, me divierte y me enseña. Quisiera ser capaz de transmitir mi entusiasmo y curiosidad, a veces no es fácil, pero creo que lo que no se comparte muere de soledad e inanición

Mr. Dupin, un libro de texto al uso diría sencillamente algo así: «..y en el siglo XIII, en Francia, las tropas católicas vencieron a los cátaros». Existe una tendencia en la educación de nuestros tiempos a sobreproteger a los jóvenes, ocultándoles todo lo que pueda resultar truculento o moralmente ambiguo, es decir, prácticamente todos los detalles de la Historia. Y al mismo tiempo se les proporcionan películas de terror, con guiones que se recrean en la crueldad, y unas imágenes tan duras que cuesta sacarlas de la retina

levina dijo...

Kate, y más espantoso si cabe que no se trata de un episodio aislado, sino más bien de lo habitual. Durante siglos y hasta época bien reciente, la iglesia católica no ha tenido ningún reparo moral en imponer sus creencias a sangre y fuego. Ahora se sirven de métodos un poco más sutiles, que lo de descuartizar y quemar a la gente ya no está bien visto..

Ripley, gracias por pasar por aquí y por tu comentario, eres muy bienvenida a la gatera :)

Lucía, la única historia que los católicos gustan de enseñar es la de los cristianos echados a los leones en el Coliseo, por cierto absolutamente falsa, pero que al parecer promueve un cierto victimismo (por no decir masoquismo) muy de su agrado, y justifica la resistencia. De la rapidez y facilidad con que la resistencia se convierte en agresión visceral, ya hemos hablado varias veces en este blog

Draco, la iglesia se enraíza en las infancias, asociando sus enseñanzas a los recuerdos más felices de nuestras vidas, a la familia y la inocencia de los primeros años. Creo que por eso es tan difícil de erradicar, porque cuando llegan la desgracia y el miedo (y siempre acaban llegando, tarde o temprano), es lógico buscar protección y consuelo en nuestras raíces. Por este motivo, a lo largo de su historia la iglesia católica ha hecho de la educación su baluarte, y lo ha defendido con uñas y dientes. Tiene buenos motivos para ello

levina dijo...

jejeje Rosana, con todo al respeto hacia el ingenioso hidalgo, con la iglesia normalmente no se topa, te cae en la cabeza como una losa

Mascab, completamente de acuerdo contigo, la clave está en la educación. En la educación (la de verdad) la razón vence a las emociones, y nos hacemos críticxs, y escépticxs hacia las verdades absolutas y los ideales grandilocuentes, que hasta el momento sólo han traído injusticias, sufrimiento y muerte.

las guerras y en general las barbaridades de la Historia se fraguan desde el poder y para el beneficio personal de quienes lo ostentan, pero es imposible obtener ese poder sin el apoyo y/o la obediencia de las masas, que son quienes ponen la carne de cañón. Si Hitler no hubiera tenido millones de seguidores y aliados, en Alemania, en Europa y en todo el mundo, probablemente hubiera acabado sus días como un miserable, internado en algún presidio o psiquiátrico

Miquel, todos los grandes rebeldes de la Historia, desde Robin Hood hasta Guy Fawkes, han tenido su halo de romanticismo. Y en el caso de los cátaros, al igual que los templarios, además con el aliciente del misterio. Los castillos cátaros son sencillamente espectaculares, enormes murallas que se yerguen sobre el paisaje brutal del Pirineo. Lamentable que Hollywood disponga de estos castillos con su habitual respeto y cuidado, pero ya se sabe, «poderoso caballero es don dinero»

Javi Signum dijo...

La religión siempre ha servido y servirá como excusa para todo.
Besos.

levina dijo...

y no se puede negar que resulta una buena excusa, tan bien tramada que va resistiendo el paso de los siglos, a pesar de todo

besos,

PULGACROFT dijo...

Guauuuuuuuu (uy perdón no quería asustar) MENUDO FIESTÓN QUE MONTARON....!!

(Interesantísimo, me encantan estas historias)
;)

levina dijo...

jajaja no, si no me has asustado, tengo costumbre de colgarme con las cuatro patas de la lámpara todos los días hacia esta hora, por aquello de hacer un poco de ejercicio..