lunes, 30 de abril de 2012

la leyenda de la mesa de Salomón



Heylel fue creado como ángel de la luz. Era el más hermoso, el director de la alabanza de Yahvé, su posición era la más encumbrada entre todos los seres angelicales. Tenía en la frente una esmeralda, un tercer ojo fuente de conocimiento. Cuenta la leyenda que ensorbecido por su poder, belleza e intelecto, Heylel deseó convertirse en amo de la Creación. Entonces reunió un ejército de ángeles rebeldes que se enfrentaron a otros ángeles y al propio Yahvé. Hubo una batalla sangrienta, Heylel y sus huestes fueron derrotados. Yahvé arrojó a Heylel al abismo, y se quedó la esmeralda en espera de algún ser humano digno de ella.

Al cabo del tiempo, vivió en Jerusalén un rey-mago tan justo que Yahvé le consideró merecedor de la esmeralda de Heylel. Salomón incrustó la gema en una mesa y la guardó en su Templo, junto al Arca de la Alianza, la Menorah, el Urim y Tumim, la vara de Aarón y otros objetos de poder.


En el año 586 a.C., el Templo de Salomón fue destruido por el rey caldeo Nabucodonosor II. Al parecer los rabinos lograron salvar del saqueo la mesa de Salomón, que regresó al Templo cuando éste se reconstruyó, hacia el 535 a.C. Permaneció allí hasta que las legiones romanas, bajo las órdenes de Tito, conquistaron y destruyeron Jerusalén y el Segundo Templo, en el año 70 d.C. Tito se apoderó de los tesoros del Templo y los llevó a Roma, guardándolos primero en el templo de Júpiter Capitalino, y más tarde en los palacios imperiales.


Cuando los visigodos, comandados por Alarico I, saquearon Roma en el año 410, la mesa de Salomón fue llevada a Carcasona como parte del «Tesoro Antiguo». El tesoro de los visigodos se dividía en dos grupos bien organizados: el «Tesoro Real», que eran monedas de oro y plata con las que se pagaba el ejército, la administración, etc., y el «Tesoro Antiguo», compuesto por objetos preciosos producto de los saqueos, que en cierto modo legitimaba su poder. El «Tesoro Antiguo» era custodiado por el conde de los Secretos. Los visigodos, presionados por los francos, se desplazan hacia el sur, hacia la península Ibérica, donde tras vencer a los alanos en el año 418 establecen su capital en Toledo. De este modo llega la mesa de Salomón a la ciudad de Toledo.


Toledo se yergue sobre un peñón de granito, circundado por el río Tajo, en medio de la meseta castellana. Toda la roca debajo de la ciudad está horadada por un laberinto de subterráneos, en gran medida inexplorados hasta la actualidad. El origen de estas cuevas constituye un auténtico misterio, pues están datadas en más de 4.000 años y el peñón se compone de granito, tan duro que hoy es realmente difícil clavar un clavo con herramientas domésticas en él. Según la leyenda, la mesa de Salomón fue escondida en uno de esos subterráneos, en concreto en la famosa Cueva de Hércules, cuya historia también es digna de contar, y dejo para próxima ocasión.


En al año 711, Toledo es conquistada por Táriq ibn Ziyad, lugarteniente de Musa Ibn Musair, y sometida al dominio musulmán. Al parecer la principal motivación de Táriq era obtener la codiciada mesa, pero los toledanos le ofrecen una mesa falsa y esconden la auténtica en lo más profundo de los subterráneos de la ciudad. El episodio viene narrado en Las 1001 Noches. Según los cronistas árabes, Musa reclamó a Táriq la falsa mesa y la entregó a su vez al califa Suleiman I. Es aquí, en la conquista musulmana, donde se pierde la pista de la auténtica, y comienza la búsqueda.


Hacia en año 1152 la Orden del Temple se asentó en Toledo, en dependencia de la poderosa encomienda de Montalbán. Dentro de la ciudad poseyeron una antigua mezquita, próxima al alcázar, que convirtieron en la iglesia de San Miguel el Alto. Esta iglesia pervive en la actualidad, aunque sólo se puede visitar los domingos a las 11:00h de la mañana, cuando se abre para los oficios. Está ubicada en el corazón del llamado «barrio templario», una zona apartada del turismo a la que no se llega por casualidad. Justo enfrente de la iglesia hay una casa, con el portal flanqueado por las dos típicas columnas masónicas. Al parecer los sótanos de esta casa, hoy parcialmente tapiados, habrían comunicado con la iglesia y con el laberinto subterráneo de la ciudad. ¿Estaban los templarios en Toledo buscando, o quizá custodiando algo? En uno de los textos medievales más importantes sobre el Santo Grial, el Parzival del caballero alemán Wolfram von Eschenbach (1170-1220), éste menciona que el Grial es una esmeralda procedente de la mismísima frente de Lucifer. Y lo que resulta aún más interesante, el caballero especifica que la fuente de esta información fue un trovador provenzal llamado Kyot, quien había estado en Toledo, donde descubrió unos textos alusivos a la esmeralda.


El último y no menos oscuro episodio de esta búsqueda lo protagonizó en 1940 el Reichsführer Heinrich Himmler quien, obsesionado por la búsqueda del Grial, acudió a Toledo acompañado de un séquito de las SS. Al parecer Himmler seguía la misma pista narrada en este post, pero no obtuvo éxito en su empeño.


ilustración de los templarios: Cyril Van Der Haegen
y una recomendación: Toledo mágico y heterodoxo

ronronea: claudia

6 maullidos:

desdevaladilene dijo...

Desde Heylel hasta H. Himmler, pasando por Tito, Roma, Toledo, Templarios... ¡Me gusta! Un trabajo interesante y laborioso.

Anónimo dijo...

Magnifico relato histórico. Bien narrado, documentado. Corto y lleno de datos interesates.

Mis mas sinceras felicitaciones.
Me ha encantado.
Habéis entrado en vuestra nueva etapa "La puerta grande".
Un placer leeros de nuevo

Saludos!

DRACO dijo...

una narración muy interesante donde se entremezclan la leyenda, la religión, la literatura y la historia dándole visos de realidad.
no la conocía y he disfrutado mucho el leerla. saludos.

El Tirador Solitario dijo...

Interesantísima la historia...otras tesis abundan en la posibilidad de que la famosa mesa se encuentre en Jaén, pero debo investigar más esa posibilidad...¡lo que no tengo la menor duda es que el Santo Grial se encuentra en Valencia!

claudia dijo...

desdevaladilene, DRACO;
muchas gracias, un placer compartir curiosidades :)

Tirador;
en efecto, hay una versión según la cual la mesa habría sido llevada por los musulmanes a Jaén, y escondida nada menos que debajo de la Catedral. Con respecto al Grial, hay varios en la península. Mis favoritos, el de Valencia y el de O Cebreiro

Javier Diez dijo...

Por lo que he leído, de varios libros lo encontrará un obrero Cristiano, no obstante, se lo prepara Dios, Dios lo prepara todo, no hay casualidades